Lo que debes comer antes y después de ir al gimnasio

Lo que debes comer antes y después de ir al gimnasio

La alimentación es una de las tres piedras angulares para que tu visita diaria al gimnasio no se convierta en papel mojado. Obviamente debes tener una tabla de entrenamientos adecuada, dictada por un profesional, que sea la guía de tus ejercicios. Pero sin una buena alimentación, combinada con el descanso adecuado (unas ocho horas de sueño al día), la ganancia muscular y/o la pérdida de peso serán más lentas y de menor recorrido.

Qué debes comer antes de ir al gimnasio

Antes de abordar el qué, has de tener claro el cómo. Un error que mucha gente comete antes de ir al gimnasio es comer e inmediatamente acudir al centro deportivo
y comenzar con los ejercicios, ya sean clases para mejorar el cardio, pesas para la musculación o bicicleta. Es necesario guardar una hora de digestión entre la comida previa al gimnasio y el inicio de la práctica deportiva. De este modo no se te repetirá la comida y además la energía obtenida habrá llegado ya a tu organismo.

La alimentación antes del gimnasio depende en buena parte del momento del día en el que tienes tiempo para hacer deporte. Si vas al gimnasio por la mañana, una buena tostada te proveerá de los hidratos de carbono necesarios para tirar con fuerza durante tu entrenamiento. Si vas a ir por la tarde, un almuerzo compuesto por pasta, arroz o patatas, con guarnición de verduras y un aporte proteico suplementario es la comida ideal. Y si vas a ir por la tarde-noche, a lo antes expuesto añádele un par de piezas de frutas, hidratos de carbono vegetales, sanos, sin grasas y perfectos para encender el motor.

Los tiempos, de nuevo son esenciales. Mucha gente cree que comerse un buen guiso de puchero o cocido es una comida idónea antes del gimnasio. Ese tipo de alimentación contiene muchos hidratos de carbono de absorción lenta, que tardan mucho en ser procesados por el cuerpo y por tanto “pesan” en el estómago horas después de haber sido ingeridos. Si se opta por ese tipo de comidas más contundentes y con mayor ingesta calórica, el tiempo de espera hasta acudir al gimnasio ha de ser mayor, y las calorías a quemar durante el entrenamiento también mayores que en un ejercicio después de haber comido arroz o pasta, hidratos de absorción rápida.

La base de la alimentación combinada con el gimnasio es la tasa de ganancia y pérdida de calorías. Para una persona que quiere adelgazar, la cuenta debe salir con un saldo favorable para la pérdida de calorías, ya que de este modo el cuerpo tirará de las reservas de grasa durante el entrenamiento y la resta de peso será efectiva.

La alimentación después del gimnasio

La comida de antes del gimnasio es esencial, puesto que te provee de la energía de la que vas a cargar durante el ejercicio físico. Pero igual o más importante es lo que comas después de salir del gimnasio. De nada sirve hacer hora y media de entrenamiento con cardio, pesas y algo de natación si al salir del centro deportivo te pegas un atracón de tapas con alto contenido en grasas, varias cervezas y un postre formado por dulces o tarta.

Lo que tu cuerpo te pide una vez acabas el ejercicio son azúcares, especialmente si has realizado mucho cardio o te has reventado con las pesas. Pero no debes caer en la trampa. Obviamente, un par de galletas o de tortitas de arroz integrales son una buena solución para matar el hambre con hidratos con poca grasa y que regenerarán la energía perdida. Pero el tipo de comida que debes probar una vez acabas tu ejercicio es la proteína.

La razón es muy sencilla, en especial si tu ejercicio principal ha sido con pesas y para ganar masa muscular: durante tus repeticiones con pesas has ido destruyendo el tejido muscular, haciendo que las fibras se rompan e hinchen. Por ello notarás que durante el camino a casa los brazos o el hombro están más grandes y fuertes de lo que lo estaban antes de entrar al gimnasio. Para reparar esas fibras y tejidos musculares rotos es necesario comer proteínas. Pechuga de pavo o de pollo, un par de latas de atún o un huevo duro son tus aliados para que la ganancia de masa muscular sea la idónea una vez te has machacado en el gimnasio.

Los lácteos, tu gran aliado

Hay que aclarar que la ingesta de lácteos siempre debe ser limitada, porque cada vez son más las personas con problemas digestivos derivados de beber demasiada leche o comer muchos yogurts.. Sin embargo, son nuestro gran aliado después del gimnasio cuando los tomamos en cantidades razonables. La primera razón es que un vaso de leche o un yogurt natural tienen proteínas que, si optamos por una gama de desnatados, vienen limpias de grasa.

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