La importancia de la música en el gimnasio

La importancia de la música en el gimnasio

Hay una cosa que es fundamental en el ser humano: la salud y el sentirse bien con uno mismo. Por otro lado, el cuerpo es una máquina perfectamente ensamblada y, como cualquier otra, tiene que estar en perfectas condiciones para que funcione como debe.

Por eso es tan importante hacer ejercicio físico, porque mantiene tu cuerpo en buenas condiciones para que todo funcione como debe funcionar. Y el gimnasio es el lugar perfecto para realizar esas actividades que no solamente harán que tu cuerpo rinda al máximo, sino tu mente, que es como mínimo, igual de importante a la hora de entrenar adecuadamente y según el objetivo que te marques.

Como ya sabes, el ejercicio moderado y supervisado por profesionales que sean capaces de darte una rutina según tus objetivos y tu condición física es muy beneficioso para tu cuerpo y para tu mente. Si además se añade a la ecuación la música, el resultado es muchísimo mejor. Hay estudios científicos realizados por instituciones prestigiosas que afirman que la música en el gimnasio no solamente sirve para relajarte, sino que te anima y te motiva mejorando incluso tu propia resistencia. Es el caso del estudio del 2014 realizado por la Universidad de Brunel en Londres, que muestra que ayuda a reducir el cansancio en un 10%.

Es por ese motivo que, aunque hay centros deportivos en los que no se le da la importancia que realmente tiene, es imprescindible elegir bien qué música poner.  No solamente es importante para las personas que entrenan solas, sino que en las actividades colectivas la música cobra especial relevancia.

Ventajas de usar la música en el gimnasio

A continuación, esto es lo que tienes que saber sobre las múltiples ventajas y los beneficios de usar un buen hilo musical en el gimnasio.

– La música ayuda a reducir el cansancio y la fatiga: Cuando lo estás dando absolutamente todo en tu entrenamiento tratas de llegar hasta el máximo, al límite de tu capacidad. Con una buena canción que te motive puedes seguir, ya que hace que te des menos cuenta de que estás haciendo un gran esfuerzo. Gracias a la música, tu cerebro está expuesto a estímulos que hacen que la sensación de cansancio sea menor y que rindas hasta un 15%. Prueba con una canción rápida y verás cómo notas la diferencia.

– Sigue el ritmo de la música: Cuando escuchas diferentes canciones entrenas de forma distinta. El ritmo es muy importante a la hora de entrenar, pues generalmente, cuando realizas una actividad aeróbica, como por ejemplo remo o spinning, tu rendimiento depende en gran parte del ritmo que sigas, de la intensidad. En este tipo de actividades, el ritmo de trabajo cambia así como cuando trabajas por tu cuenta y la música te ayuda a seguirlo.

– Mejor concentración, más rendimiento: La música te ayuda a concentrarte en ti mismo. Cuando vas al gimnasio solamente tienes un reto, superarte cada día sin tener en cuenta lo que hagan los demás. Luchas contra ti y contra tus límites. La música te ayuda a focalizarte en lo que realmente importa, que no es otra cosa que tu rutina y tu entrenamiento, realizar los ejercicios adecuadamente y olvidarte del resto del mundo. La música aporta un plus de concentración a nuestro cerebro ayudando a que nuestros músculos y nuestro cerebro rindan mucho más.

– Diferente música para cada fase del entrenamiento: Cuando estás entrenando y para ello usas las actividades colectivas, la música cobra una importancia mucho mayor. En cada fase de la clase es necesario utilizar un tipo de música distinta en función del objetivo que se pretende conseguir, que en cada parte de la sesión es diferente.

  • Así, en la fase de calentamiento, lo que se persigue es empezar a activar el cuerpo y poner todos los músculos y articulaciones en marcha para una posterior parte más intensa, la del entrenamiento en sí misma. Lo ideal es utilizar música que ayuden a activarte, pero no demasiado. Los ritmos medios van perfectos.
  • En la fase del desarrollo de la clase en sí, tu cuerpo ya está preparado para dar el máximo, por lo que es importante que la música que se use cumpla ese propósito, que permita que el entrenamiento fluya tanto en ritmo como en intensidad, y para ello los ritmos más rápidos son geniales. Pero ojo, no hay que forzar la máquina.
  • Tras el nodo de la clase, es el momento de que vuelvas a la calma y tu cuerpo se relaje hasta llegar al estado de tranquilidad. En esta fase los ejercicios que se realizan son más calmados y suaves, fomentando una “parada” gradual de nuestro cuerpo. La música tiene que acompañar también.

Como ves, la música en los gimnasios es un elemento fundamental, igual o más que las máquinas que hay en él. ¿Qué tal si empiezas a entrenar con música?

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