¿No ves resultados en el gimnasio? 3 problemas comunes y sus soluciones

¿No ves resultados en el gimnasio? 3 problemas comunes y sus soluciones

Si eres un amante del deporte y, a pesar de tu constancia, no consigues obtener resultados en el gym, o al menos no los que persigues, existe una gran probabilidad de que haya algo que no estés haciendo de la forma adecuada. Para poder conseguir cumplir tus metas has de conocer los errores más comunes que cometes en el gimnasio, que son los responsables de que no progreses tan rápido como te gustaría.

¿Por qué no ves resultados en el gym?

Cuando aterrizas por primera vez en el gimnasio solo ves una sala llena de diferentes tipos de máquinas de las que, en ocasiones, no sabes si siquiera cuál es su cometido. Te ves abrumado y no sabes cuál es tu mejor opción para comenzar.

Cuando decides empezar a hacer ejercicio en el gimnasio sueles tener una gran motivación y muchas ganas, pero ten en cuenta que <strong>el fitness y los milagros no son lo mismo. Para apuntarte al gimnasio con un pensamiento realista y prudente debes contar con un enfoque a medio o largo plazo, acompañado de perseverancia y disciplina. Lo más importante al realizar ejercicio es hacerlo con la paciencia que requiere y, para ello, es mejor hacerlo todo poco a poco.

Lo más aconsejable es contar con un monitor para que te guíe. Sin embargo, si no estás por la labor hay varias situaciones que debes evitar a toda costa. Las descubrimos a continuación

¿Cuáles son los 3 problemas más comunes y sus posibles soluciones?

1. Ajustes de dieta

No es raro encontrar a personas que durante sus periodos de entrenamiento llevan una dieta prácticamente a base de pollo hervido y arroz. Este es un de los errores principales que se descubren en los gimnasios. Tras mucho esfuerzo y muchas privaciones, al final, esta dieta no ayuda al entrenamiento tanto como parece.

Esta dieta está pensada para profesionales del culturismo, pero la alimentación para cualquier persona que quiera mejorar su físico es mucho más sencilla y, sobre todo, mucho más agradable y variada. Basta con crear una dieta en la que el alcohol, las grasas saturadas, las frituras y los dulces no estén presentes. Come entre tres y cinco veces al día, evitando los atracones, y decántate por alimentos equilibrados.

Centra tu dieta en carnes y pescados a la plancha y prima las verduras y frutas. También es muy importante moderar la ingesta de hidratos, aunque nunca eliminarlos por completo.

Ten presente la palabra ‘moderación’. No pasa nada por salir un día o dos a la semana con los compañeros del gimnasio y tomarte unas cervezas, pero evita las grandes cantidades de alcohol a las que muchas personas están acostumbradas de viernes a domingo.

Tener una buena dieta es cuestión de ingerir comida saludable, comer hasta saciarse y no hasta llenarse por completo y, muy importante, reduce la ingesta de calorías los días que no entrenes, ya que no las vas a quemar.

2. Nivel de ejercicio

El cuerpo tiene una gran capacidad de adaptación que, precisamente, cuando hablamos de entrenamiento es una desventaja. Te hace adentrarte en una zona de confort que propiciará que continúes quemando la misma cantidad de calorías. Por eso, resulta necesario variar el programa de ejercicio a lo largo del tiempo. De esta manera, el cuerpo lo tomará como si empezase desde cero y nunca llegará a habituarse.

Además de esto, debes tener en cuenta que el calentamiento antes de entrenar es fundamental, puesto que constituye la manera de hacer entrar en calor a los diferentes grupos musculares y lubricar las articulaciones. En caso de que no lo lleves a cabo resultará mucho más sencillo sufrir una lesión, lo que implicará dejar de entrenar y tener que comenzar posteriormente casi desde cero. Recuerda que con 10 o 15 minutos de calentamiento es suficiente.

Por último, es una gran ventaja contar con un monitor. Es conveniente que un especialista te asesore sobre la carga que más te conviene utilizar en las diferentes máquinas, cuántas repeticiones deberías hacer o cuál es la postura adecuada.

3. Tiempos de descanso adecuados

No por mucho que madrugues va a amanecer más temprano. Es mejor un entrenamiento intenso y corto que pasar tres horas en el gimnasio sin una premisa adecuada, al igual que es mejor entrenar tres o cuatro días a la semana y descansar el resto que entrenar todos los días.

Hay personas que piensan que dejar de entrenar un día es como dar un paso atrás, pero nada más lejos de la realidad: el descanso es parte fundamental del entrenamiento. Por una parte, te ayudará a disminuir la tensión muscular y a prevenir lesiones y, por otra, a comenzar el siguiente entrenamiento con los músculos preparados para un mayor esfuerzo.

En función del objetivo de cada persona, lo ideal suelen ser cuatro sesiones semanales con descansos en días alternos con una duración, como máximo, de 45 minutos de alta intensidad y variando los ejercicios.

Y tú, ¿no logras resultados en el gym? ¿Te identificas con alguno de estos 3 errores? Recuerda llevar una dieta equilibrada y una vida activa como parte del entrenamiento. Esperamos tus comentarios.

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