¿Por qué no pierdo tanto peso al entrenar en el gimnasio?

¿Por qué no pierdo tanto peso al entrenar en el gimnasio?

Subirse a la báscula todos los días es algo que puede ser bueno o malo, según el punto de vista que se utilice. Por ejemplo, si tu peso ideal son 65 kilogramos y pesas 85 kilogramos, evidentemente tienes una situación que debes solucionar por salud. Pero hoy vamos a intentar que comprendas por qué la báscula no es tan importante cuando realizas ejercicio físico.

¿Por qué subes de peso en el gimnasio?

Cuando empiezas a entrenar, es habitual que aumente tu masa muscular en una pequeña proporción al mismo tiempo que reducirás un porcentaje de grasa, sobre todo cuando comiences a realizar ejercicio por vez primera. Por eso es importante tener en cuenta dos factores muy importantes:

1. Volumen

Un kilogramo de grasa y un kilogramo de músculo no ocupan el mismo volumen aunque pesen lo mismo. Es decir, al comenzar a asistir al gimnasio puedes y de hecho vas a construir masa magra al mismo tiempo que eliminas tejido adiposo. Esto se verá repercutido en la báscula, ya que aunque marque lo mismo tu apariencia será más delgada.

2. Energía

La grasa no necesita energía para sobrevivir, pero el músculo sí. Esto quiere decir que el músculo tiene una demanda constante de energía para funcionar, lo cual implica que si tu tejido muscular es grande, quemará más calorías. Esto está relacionado con el metabolismo basal, ya que si tienes mucha masa muscular el cuerpo quema energía incluso sin hacer nada, ya que lo necesita para mantenerse vivo.

¿Qué ocurre en el cuerpo y la báscula cuando haces deporte?

Para poder afrontar la actividad física el cuerpo necesita tener tejido muscular, por lo que si detecta que le falta este recurso, lo crea. Además, necesitará glucógeno para tener energía que consumir y es importante que sepas que al almacenarse retiene agua, lo cual se traducirá también en la báscula.

Evidentemente, cuando comienzas a hacer deporte no ganas un kilogramo de músculo en la primera sesión, pero poco a poco se va creando y para ello se necesitan proteínas.

Además de que tus músculos adquieren un mayor volumen, tu tejido conectivo también aumenta, haciéndose más duro y grueso porque se adapta a las nuevas condiciones para soportar la actividad física. Es decir, tu cuerpo necesita reforzarse.

Si el ejercicio que realizas es aeróbico, el volumen de sangre aumenta. Durante los primeros 10 días de entrenamiento puede suponer alrededor de medio kilogramo de peso.

Puntos críticos para el aumento de peso en el gimnasio

Aumento muscular

Si ves que la balanza aumenta con tus entrenamientos, estás aumentando el músculo. Si realizas, por ejemplo, levantamiento de pesas, se rompe la fibra muscular y se repara con el descanso y el consumo de proteínas. Es la forma en que crece. Así que no te preocupes si aumenta la báscula porque estarás quemando grasa pero aumentando tu masa muscular.

Comer por compensación

Es fundamentaltener una buena alimentación y no ir al gimnasio sin sabercuántas horas necesitas estar para adelgazar.

Hacer deporte no significa que puedas comer luego todo lo que quieras. Debes saber que hay un gran abismo entre el valor energético de los alimentos y lo que se quema al hacer ejercicio.

Cortisol

Esta hormona se segrega en situaciones de estrés crónico y en situaciones de peligro. El ejercicio estresa al cuerpo. Existen muchos deportistas que no pueden bajar de peso debido a los altos niveles de cortisol.

Esta hormona actúa en contra del crecimiento muscular y la pérdida de grasa. También disminuye la testosterona, y la relación que existe entre esas dos hormonas es un indicador para que el cuerpo se pueda recuperar por el estrés producido. Cuando hay mucho más cortisol, la capacidad de producir músculo y de recuperación se ve debilitada.

Inflamación

Cuando los músculos realizan ejercicios a los que no están acostumbrados se producen micro roturas para construir músculos más fuertes. Estas roturas producen una respuesta inflamatoria normal en el cuerpo que se traduce en acumulación de líquido y, por tanto, va a pesar algunos gramos.

Esto, evidentemente, puede reflejarse en la temida báscula, pero el lado positivo es que no es grasa. Para sobrellevar mejor este proceso es fundamental beber agua e incluir en tu dieta alimentos diuréticos como los espárragos y los pepinos, además de alimentos con ácidos grasos omega 3, como el salmón, que ayudan a reducir la inflamación.

Para concluir, los deportistas aficionados que persiguen la pérdida de peso deben tener en cuenta todos los factores que se han indicado en el presente artículo para poder alcanzar su meta y no abandonar el ejercicio en las primeras semanas. Construir músculo precisa de una alimentación adecuada y además debes realizar los descansos que te recomiende tu entrenador personal  para conseguir una buena recuperación y bajar de peso. ¡Anímate a seguir practicando ejercicio!

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