Cómo prevenir lesiones musculares

Cómo prevenir lesiones musculares

Uno de los miedos más habituales de cualquier deportista o persona que practique ejercicio es la lesión muscular o de articulaciones. Los deportistas tienen que enfrentarse a estos miedos durante toda su etapa deportiva, ya que sufrir una lesión puede tener consecuencias nada agradables, como tener que parar de realizar dicha actividad durante un tiempo, o incluso la de tener que abandonarla por completo.

Aunque no seas deportista de profesión, también es aconsejable seguir una serie de pautas, con el fin de evitar cualquier tipo de lesión. Para ello lo mejor es prestar una gran atención a los diferentes tipos de prevención muscular que existen.

Siempre existirán factores externos que faciliten que pudiera aparecer la posibilidad de contraer una lesión con mayor facilidad, pero por ello la prevención debe ser de vital importancia. Ya que los agentes externos no se pueden evitar, toma nota de aquellos que sí que están en tus manos.

Entrenar correctamente

El entrenamiento supone para tu cuerpo una preparación con la cual conseguir las garantías adecuadas para tu actividad. En él trabajarás diferentes cuestiones físicas, como volúmenes, intensidades, coordinación, todo llevándolo a cabo con la máxima rigurosidad y calidad. Pero no basta con esto, también tendrás que respetar, al mismo nivel, un calentamiento previo y una buena tabla de estiramientos.

Gracias al calentamiento es posible prevenir lesiones musculares, además de mejorar el rendimiento deportivo. Lo ideal es realizar el calentamiento antes de comenzar a entrenar, moviendo en primer lugar los grandes grupos musculares, para pasar después a aquellos más específicos. Al mismo tiempo, deberás incluir los diferentes estiramientos. Todo esto te ayudará a mejorar la flexibilidad de tus músculos y articulaciones, aportándote una menor posibilidad de sufrir lesiones posteriores.

Combatir la fatiga

Está demostrado que cuanto mayores niveles de fatiga tiene un músculo, mayor es la posibilidad de que sufra una lesión. Por lo tanto, tendrás que adecuar tus ejercicios sin sobrepasarte con la fatiga. Es decir, tendrás que intentar alejarte de ese nivel extremo de cansancio que pueda dar lugar a una lesión y, si llegas a él, tendrás que reducir las cargas y exigencia del entrenamiento en concreto.

Al mismo tiempo, el descanso también resulta primordial. Es igual de importante saber cómo entrenar adecuadamente, que saber cuándo descansar. Todo esto se hace escuchando a tu cuerpo y programando dichos descansos.

Alimentarse correctamente

A la hora de prevenir una lesión, la alimentación obtiene un papel fundamental. No solo te aporta el nivel de nutrientes necesarios para poder desarrollar tu entrenamiento o deporte, sino que también te ayuda con la recuperación física.

Si te alimentas bien, permitirás a tu cuerpo mantener el nivel de rendimiento adecuado, alejándote de la fatiga y, por lo tanto, prevendrás las lesiones. Aunque cada organismo sea diferente, y no todos necesiten de lo mismo, lo ideal es llevar un control adecuado sobre el estado en que se encuentra, sabiendo qué tipo de nutrición necesita.

Realizar una rehabilitación correcta

Si no has tenido suerte y sufres una lesión, tienes que estar preparado para llevar a cabo una correcta rehabilitación. Este periodo no solo incumbe el aspecto muscular, sino que repercutirá en otros muchos.

No debes caer en el error de realizar una rehabilitación mínima, solo centrada en el músculo dañado y exigiéndole un rendimiento normal. Esto desembocará en una recaída en la misma zona o incluso en otros músculos.

Equilibrar el lumbopélvico

Esto se realiza a través de la estabilización del core. Su función es básica: estabilizar los grupos musculares que forman este complejo. De esta manera, puedes prevenir las lesiones. Ya que, si ocurre un desequilibrio, se puede producir una lesión.

Por lo tanto, durante tu entrenamiento tendrás que dar hueco a este equilibrio, entre otros grupos que mejoren el incremento del rendimiento.

Los músculos que componen el core están divididos en diferentes grupos. Entre ellos se encuentran los siguientes:

  • La parte superior: se encuentran la zona dorsal, lumbar y cervical de la columna.
  • La parte inferior: es la musculatura del suelo pélvico.
  • La parte anterior: la zona de los abdominales.
  • La parte posterior: se encuentran los glúteos, los músculos paravertebrales, los dorsolumbares y toda la musculatura profunda del tronco.
  • La estabilidad central: contiene el músculo transverso, que es el más importante de todos.

Aunque hayamos dado estos consejos, la realidad es que para prevenir una lesión muscular, lo fundamental es seguir un perfecto engranaje entre todos ellos, sin ignorar ninguno. De este modo, reducirás al máximo la posibilidad de contraer una lesión.

No caigas en la monotonía, que nada te limite y en el ejercicio, como en la vida, todo es mejor llevarlo perfectamente planificado, siguiendo unas pautas. De esta forma todo será más positivo. Además, te ayudará a comer buenos alimentos, mejorar tu aspecto físico y sentirte mejor contigo mismo. No tengas miedo a las lesiones y comienza a luchar por tener una salud de hierro.

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