Claves para motivarte y vencer la pereza al ir al gym

Claves para motivarte y vencer la pereza al ir al gym

La gran muralla china comenzó con una piedra, desde luego. Pero apuntarse al gimnasio es solo el primer paso y, en ocasiones, el único o uno de los únicos. Todos hemos tenido la experiencia, o conocemos a alguien a quien le ha sucedido, de habernos matriculado en un centro deportivo, haber acudido con máxima ilusión el primer día y haber visto, poco a poco, cómo decaía nuestro ánimo, nuestra motivación y nuestra voluntad hasta dejar de ir en un plazo más o menos breve de tiempo.

Es algo típico, sobre todo, después de las fiestas navideñas. Los buenísimos deseos de principios de año, en este caso adoptar una vida activa y saludable, se van diluyendo poco a poco como un azucarillo en el interior de un vaso de agua. Es habitual, desde luego, pero no inevitable. Lo principal que debes tomar en consideración, si quieres evitar que te suceda a ti, es que la motivación nace de uno mismo. Sin excusas, Sin límites. Si quieres, de verdad, con todas las consecuencias, lo harás. Si no quieres del todo, o dudas, abandonarás a la primera o segunda situación difícil.

Por eso, si tienes claro que hacer deporte es bueno para ti, y que el gym es una tabla de salvación a la que quieres aferrarte, está en tu mano ser constante y no dejar de ir al gimnasio pasados los primeros días.

Por si fuera poco, en este artículo te ofrecemos algunas reflexiones y propuestas útiles que te ayudarán a perseverar en el gym.

Cómo motivarte para ir al gimnasio

¿Por qué has decidido ir al gimnasio? ¿Por mero postureo o porque de verdad quieres convertirte en una persona saludable, activa y en mucha mejor forma? ¿Tienes claros qué beneficios va a reportarte hacer deporte? No los pierdas de vista: la meta que persigues se convertirá en un estímulo, si de verdad la quieres, cuando las dudas te inunden.

Sea como sea, ten en cuenta estas técnicas y fórmulas que incrementarán tu voluntad, y tu motivación, cuando tus fuerzas flaqueen.

Busca un cómplice

Ir solo al gimnasio tiene sus ventajas. Pero comprometerse con alguien que de verdad te importa se convierte en un estímulo adicional que, cuando flaqueas, te animará a no abandonar. Cuanto más te importe esa persona, más difícil te resultará ceder a tus apetitos perezosos y darle plantón. Eso sí, conviene que sea un compañero de fiar: si el que empieza a fallar es él, podría arrastrarte a la inacción.



Vestuario apropiado

Dispón de prendas específicas para ir al gimnasio. Úsalas solamente para hacer deporte. Cuando te surjan las dudas sobre acudir o no al centro deportivo, póntelas y te sentirás animado a culminar el proceso. No lo decimos nosotros, estudios científicos demuestran que es así. Por lo tanto, ¿la pereza te impide ir a hacer deporte, aunque en verdad te gustaría? Empieza despacito: ponte tu ropa deportiva… y a ver qué pasa.

Plantéate metas progresivas

Márcate pequeños y constantes retos. Establece objetivos de superación: aumento de carga, más repeticiones, ganar musculatura, perder un kilo… Ellos te ayudarán a motivarte conforme los vayas superando y acercándote a lograrlos.

Anota tus logros

Da visibilidad a todos esos hitos, avances y mejoras que vayas consiguiendo. Anótalos en un cuaderno o un dispositivo electrónico. Cuando te sientas vago o falto de inspiración, echa un vistazo a todos esos datos.

No te agobies con tu agenda deportiva

Se razonable: si te exiges demasiado (siete días seguidos de ejercitación, por ejemplo), el riesgo de abandono es superior. Escucha a tu cuerpo y regálale el descanso que merece.

Dale ritmo a tus sesiones

Tu música favorita te ayudará a motivarte. Si la reservas para hacer deporte, cuando dudes puedes acudir a ella para que el subidón de actividad comience a inundarte de nuevo. Pero el ritmo no es solamente el musical, también el cambio de rutinas y la realización de planes diferentes se convierten en un estímulo muy positivo.

Visualizaciones positivas

A nivel psicológico, cerrar los ojos e imaginar lo que experimentarías en esa situación concreta, en este caso dentro del gimnasio, mejora la predisposición física y anímica para ir a entrenar.

Cuenta con un entrenador personal

En línea con el cómplice al que nos referíamos antes, el preparador personal te obligará a perseverar y mantenerte firme en tu actividad deportiva. Aunque solo sea porque le estarás pagando, precisamente, para eso. Y a nadie nos gusta tirar el dinero.

Un recurso infalible (si es posible)

Si todo lo demás está fallando, existe una última posibilidad que impide el abandono. El único problema es que no somos capaces de activarla a voluntad. Ahora bien, si se produce, seguro que querrás ir al gimnasio a todas horas. No hablamos de magia. O en cierto modo sí. Si te enamoras de alguien en tu centro deportivo, querrás ir hasta allí una y otra vez.

Bromas aparte, anímate a hacer ejercicio y disfruta del deporte con constancia. ¡Te sentirás mejor muy pronto!


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