¿Cerveza después de ir al gym?

¿Cerveza después de ir al gym?

Existen dos grandes categorías de motivaciones por las que vamos al gimnasio: estar en forma y socializar. Evidentemente, el centro deportivo es un lugar de encuentro en el que nos relacionamos y conocemos a otras personas y donde, a menudo, surgen amistades y relaciones personales atractivas.

La cerveza está buenísima, no nos engañemos. Cuando hace calor, tenemos sed o necesitamos reponer energías, una birra fresquita se convierte en un auténtico manjar y, en torno a ella, disfrutamos de una buena conversación que nos permite alejar a todos nuestros demonios.

Por eso, es una práctica habitual entre muchas personas que acuden al gimnasio tomar algo después, en concreto una cerveza. Otros, incluso, deciden tomársela de su nevera en cuanto llegan a casa, tras ejercitarse en el gimnasio.

¿Es bueno hacerlo o, al menos, no nos perjudica? ¿Qué relación existe entre la cerveza y el deporte? Lo analizamos en este
post.

Analizando la cerveza entre los deportistas


En términos generales, alcohol y deporte no son buenos compañeros y, tradicionalmente, tampoco lo han sido. Es cierto que los deportistas profesionales, en los cuales debes fijarte para tomar ejemplo, huyen de las bebidas alcohólicas como del mismísimo demonio. Ahora bien, a muchos les cuesta no caer en la tentación de tomarse una buena cerveza en determinadas ocasiones.

¿Es tu caso? ¿Te cuesta tanto que no eres capaz de renunciar a su consumo? Si quieres justificarte, posiblemente encontrarás excusas o razones para ello en alguno de los estudios científicos realizados sobre las virtudes de la cerveza. ¿Sabías que la cerveza tiene gran cantidad de elementos antioxidantes y, por ello, ayuda a reducir algunos de los efectos que produce la actividad deportiva, como la fatiga, los dolores musculares y el sobre entrenamiento.

Además, los expertos afirman que cuenta con componentes vitamínicos, minerales y carbohidratos que contribuyen a la recuperación de los deportistas, siempre que su consumo se realice en términos de moderación.

¿Te gustan estos datos, verdad? Pues vamos a rascar un poco más, científicamente, sobre esta relación. Pero no acudas todavía a tu nevera para sacarte una rubia, todavía no te lo hemos contado todo a este respecto.

¿Es normal beber cerveza tras hacer deporte?

Las universidades estadounidenses de Pensilvania y Houston publicaron en The New York Times sendos estudios que negaban la imagen de abstemios que los aficionados al deporte tenemos.

Es más, arrojaron el dato de que existe una clara correlación entre la actividad física y el consumo de alcohol. Curiosamente, la gente bebía más los mismos días en los que hacía deporte. No se trataba, solo, de personas acostumbradas al alcohol que compartían esta pasión con su actividad física. Sino que existía una relación directa entre sus momentos de ejercitación y el consumo alcohólico. O sea, que si no hicieran deporte beberían menos.

Siempre siguiendo con los datos arrojados por estas investigaciones, basadas en encuestas, lo esperanzador es que solamente en unos pocos casos el consumo era considerado ‘excesivo’.


Por qué se bebe cerveza de este modo

Las principales razones que animan a estas personas a beber alcohol, por ejemplo cerveza, después de haber hecho deporte, son dos: mantener la camaradería con sus compañeros alrededor de la barra del bar y ampliar e intensificar el chute de energía que el deporte ha producido a través de este consumo.

Otras consideraciones positivas sobre la cerveza posdeporte

¿Seguimos con la investigación científica? Mejor así, porque si nos guiamos por la intuición y las sensaciones personales, acabaremos defendiendo la cerveza porque nos encanta.

¿Es bueno, o al menos inofensivo, tomar cerveza tras la práctica deportiva? ¿Existen estudios que lo avalan? Lo cierto es que algunos investigadores afirman que la cerveza hidrata tanto como el agua después de haber hecho ejercicio. Te hablamos, en cualquier caso, de un consumo moderado. Es decir, beberte dos cervezas seguidas tras el entrenamiento empieza a dejar de serlo.

La conclusión fue contundente: beber cerveza tras entrenar no supone ningún problema de rehidratación. Ahondando un poco más, incluso ayuda a prevenir los accidentes cardiovasculares, por la aportación de sus efectos arteriales antioxidantes y antiinflamatorios.

¿Quieres saber más? Sigue leyendo: estos mismos científicos aseguran que, dentro de un patrón de alimentación correcto, el alcohol de la cerveza puede tener efectos saludables.

Pero, claro, no tenemos que engañarnos. A menudo estos estudios son financiados y promovidos por las propias marcas cerveceras, por lo que debemos poner en cuarentena algunas de sus conclusiones.

Cerveza tras deporte, ¿sí o no?

La decisión es tuya. Si el consumo de cerveza comienza a ser inevitable para ti después de hacer deporte, deberías dejarlo. Si el entrenamiento se convierte en un medio para el fin, y lo que anhelas es la birras posteriores, también. Si tu objetivo no es socializar en el gimnasio, sinoperder peso u optimizar tu forma física, redúcelo.

Y, desde luego, aunque el placer no te parezca igual, la cerveza sin alcohol es una elección extraordinaria. En seguida te acostumbrarás a su sabor y, bien fresquita, te hará sentir igual de bien que la original.

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