Por qué debes beber menos refrescos azucarados si quieres estar en forma

Por qué debes beber menos refrescos azucarados si quieres estar en forma

Después de y durante la práctica deportiva, todos necesitamos hidratarnos y recuperar cuanto antes los líquidos que estamos perdiendo por la ejercitación. Tanto si tenemos sed como si nos obligamos a beber, lo mejor, lo sabemos todos, es el agua.

Pero, claro, también buscamos placer. Y ese placer podemos encontrarlo en los refrescos azucarados: una cola, un limonada, una naranjada o, incluso, una determinada bebida isotónica nos apetecen mucho más. Pero ¿es bueno que los tomemos a menudo?

La relación entre el azúcar y el ejercicio físico siempre ha sido bastante controvertida. El azúcar, en realidad, es uno de los sustratos energéticos que ayudan a la contracción muscular mientras hacemos deporte. Es decir, los deportistas precisan ingerir glucosa o fructosa para mantener las reservas de glucógeno muscular en óptimo estado. En caso contrario, la capacidad para realizar esfuerzos físicos durante periodos prolongados descenderá.

Sin embargo, esto no quiere decir que el azúcar sea bueno. Y, mucho menos, cualquier tipo de azúcar. Al contrario. La dieta correcta  de una persona adulta, en términos generales, correspondería a unas 2000 Kcal diarias, de las cuales el nivel de azúcar no debería superar las 50 Kcal. ¿Sabías que una lata de cola ya incluye 35 gramos de azúcar, un refresco de limón 42 y una bebida isotónica 26 gramos? Es decir, solo con tomarnos una de ellas ya estamos alcanzando, prácticamente, el límite diario recomendado.

Las consecuencias del exceso de azúcar

Lógicamente, si vamos al gimnasio y queremos estar en forma es porque nos preocupamos por nuestra salud, nuestro bienestar y nuestro estado anímico. Una de las trampas es que estos productos, cargados de azúcar -y, en muchos casos, también de cafeína-, resultan adictivos: cuanto más tomamos más necesitamos. En un primer momento sentimos un chute de energía, incluso emocionalmente hablando, pero sus efectos son muy cortos y, con rapidez, volvemos a necesitarlo.

Si te excedes en la ingesta de azúcar, lo quieras o no, vas a pagar las consecuencias. Muchos nutricionistas lo llaman el dulce veneno. La sacarosa es, en realidad, la unión de una molécula de glucosa y otra de fructosa, y se obtiene normalmente de la remolacha o la caña de azúcar. ¿Quieres conocer qué secuelas genera en tu organismo el exceso de azúcar? Fíjate bien:

1. Hiperactividad, aumento de adrenalina, ansiedad y pérdida de concentración. Por lo tanto, te descontrolas y dominas mucho menos la realidad.

2. Alimenta las células del cáncer. No todos desarrollamos la enfermedad aunque tengamos altos índices de este componente, pero se ha demostrado que los riesgos son mucho mayores.

3. Incremento considerable del colesterol malo y reducción del bueno. ¡Un auténtico problema para nuestro cuerpo!

Vamos, que si tu objetivo es estar en forma, lo ideal es ir desenganchándote cuanto antes del consumo de estas bebidas que, en realidad, solo son agua con muchísima azúcar. Si eliminamos lo que sobra, la ecuación es evidente: bebe solo agua, es lo mejor y lo más saludable.



Por qué conviene dejar de tomar refrescos azucarados

Por mucho que te estés esforzando en implementar hábitos saludables de vida, por muchas restricciones alimentarias que realices para mantener una dieta saludable, equilibrada y sana, y por mucho empeño y constancia que pongas en la realización de deporte, si caes en la tentación de tomarte uno de estos refrescos habitualmente todo se desmorona.

No lo olvides: estos refrescos son, solamente, azúcar. Sí, es verdad que tienen un sabor intenso y una sensación burbujeante que, a muchos, nos resultan placenteros. Pero, en cuanto dejamos de tomarlos, en seguida comenzamos a no echarlos de menos. Haz la prueba, verás cómo estamos en lo cierto.

Ya hemos anticipado que resultan adictivos: el azúcar pide más azúcar, y el círculo vicioso se activa al margen de nuestra voluntad. Seguro que lo has comprobado: es mucho más fácil no tomar la primera dosis de azúcar que evitar tomar la segunda, incluso la tercera, después de haberlo hecho.

El consumo de azúcar incrementa, notablemente, el riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, osteoporosis, cálculos renales, gastritis, insomnio y problemas en los dientes, especialmente caries.

Desde un punto de vista económico, desde luego no son bebidas baratas. El agua es mucho menos costosa. Pero el principal problema que te genera su consumo es que, además de multiplicar exponencialmente el consumo de azúcar que nada bueno te aporta al organismo, estás reduciendo la toma de agua. Y el agua es fundamental para tu cuerpo.

En definitiva, si una de las claves para estar en forma encontrolar nuestra alimentación y limitar el consumo de calorías a las estrictamente necesarias, tomar estos productos que solamente nos aportan calorías vacías es absolutamente contraproducente.

Además, ni siquiera el aparente chute de energía y actividad que nos otorgan es aprovechado en nuestra práctica deportiva. Dicho esto, no significa que debas renunciar para siempre a estas bebidas: tú debes decidirlo, pero cuanto más moderado seas al consumirlas mejor le irá a tu cuerpo.

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