¿Por qué ducharse después de entrenar?

¿Por qué ducharse después de entrenar?

Si eres de esas personas que acaban de empezar a entrenar en el gimnasio, no solamente tienes que saber que debes seguir las instrucciones del entrenador en la sala, sino que deberías seguir una serie de pautas para antes y después del entrenamiento. De esta manera, tu rutina deportiva será mil veces más efectiva.

¿Te apetece que te contemos algunas cosas? Pues sigue leyendo.

Errores que cometes después de entrenar en el gimnasio

Sobre todo si eres novato en este mundo, hay cosas que haces que perjudican mucho a tu entrenamiento, es decir, que hace que no sea todo lo eficaz que podría ser. Una de estas cosas es no estirar. Los estiramientos posteriores a la sesión son fundamentales para conseguir que tus músculos vuelvan a su estado de calma y reposo después de la intensidad a la que se han visto sometidos con la práctica del ejercicio.

Otro error muy común, no solo entre las personas que empiezan a entrenar, sino entre las que ya llevan un cierto tiempo haciéndolo, es el no ducharse. Y de esto es de lo que te queremos hablar principalmente en este artículo.

Después de entrenar, directo a la ducha

Una buena ducha después del entrenamiento es fundamental, pero no simplemente porque has sudado y tu cuerpo necesita quitarse ese sudor para que no huelas mal, los beneficios de la ducha van mucho más allá.

Al entrenar, la temperatura corporal aumenta considerablemente, haciendo que los vasos sanguíneos se expandan, lo que a su vez hace que las glándulas de transpiración se activen. Al ir bajando la intensidad del ejercicio, el calor generado por el cuerpo se acumula en nuestros músculos en vez de eliminarse con el sudor, y por ese motivo, el cuerpo acumula más calor todavía. Esa es la razón por la que hay que ducharse después de entrenar.

Lo más adecuado es esperar entre 20 y 30 minutos para meterse en la ducha. Pero, ¿por qué? Pues porque pasado ese tiempo el cuerpo ya no está acumulando calor y es el momento perfecto para deshacerse de él.



¿Cómo debes ducharte para hacerlo bien?

La mayoría de nosotros no nos duchamos bien después de entrenar. La forma correcta de hacerlo es la siguiente:

Tómate tu tiempo en la ducha


No cometas el error de ducharte corriendo. Si te duchas rápidamente, corres el riesgo de no hacerlo adecuadamente. Tómate tu tiempo, dúchate bien y aprovecha ese tiempo para relajar tu cuerpo. 

Usa agua caliente y fría


Esto es importante. Piensa que cuando haces un ejercicio intenso, el cuerpo se ve forzado a realizar un ejercicio que hace que los músculos se cansen y se llenen de residuos metabólicos como puede ser, por ejemplo, el ácido lácteo. Estos residuos tienen que ser eliminados de nuestro cuerpo, y para esto se debe usar el agua caliente, para que el riego sanguíneo de las zonas del cuerpo que hemos entrenado vuelva a su ser.

Además, la temperatura alta del agua ayuda a que la piel limpie y drene más rápido esos residuos y ayuda a la recuperación.

Por su parte el agua fría hace que los vasos sanguíneos del cuerpo se estrechen, algo no es muy recomendable justo después de entrenar sin pasar por el agua caliente. Con el agua fría se reduce la inflamación y se reactiva la circulación de la sangre. Estabiliza el ritmo del corazón y tonifica.

Lo más adecuado es comenzar la ducha con agua templada para luego pasar al agua caliente, durante dos o tres minutos, y luego bajar la temperatura del agua progresivamente hasta estar duchándote con agua fría durante un minuto o dos y repetir el ciclo durante dos o tres veces.

Empieza a ducharte por los pies

Sí, los expertos aconsejan hacerlo así para que el contraste de la temperatura de tu cuerpo con el agua sea menor. Empieza por abajo y ve subiendo de forma progresiva.

La ducha, ¿en casa o en el gym?

A ver, eso dependerá en gran medida de tu preferencia. Hay quien vive cerca del gimnasio y para no llevar todos los productos que se necesitan en la ducha prefiere hacerlo en su casa tranquilamente.

Lo cierto es que los expertos recomiendan hacerlo de manera inmediata para conseguir un mejor beneficio para el cuerpo. Entrenamiento y a la ducha inmediatamente posteriormente, ya sabes, combinando como ya hemos mencionado antes, agua fría y caliente.

Aunque, si pensamos que la ducha perfecta es la que te das tranquilamente cuando ya han pasado entre 10 y 30 minutos después de terminar la sesión, para que el cuerpo deje de acumular calor en los músculos, tal vez es lógico pensar que es mucho mejor ducharse en casa en vez de hacerlo en el centro deportivo.

¿Por qué no lo pruebas y nos cuentas qué tal te ha ido?



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