¿Por qué es tan importante la flexibilidad antes y después de entrenar en el gym?

¿Por qué es tan importante la flexibilidad antes y después de entrenar en el gym?

El cuerpo humano es una máquina perfecta que funciona bien siempre que se la hace trabajar de una manera adecuada que salvaguarde su desarrollo.

La mayoría de los dispositivos tecnológicos requieren una fase previa de calentamiento o puesta en marcha para obtener los mejores resultados. Eso ocurre, también, con nuestro cuerpo. La flexibilidad se va logrando de manera paulatina conforme los músculos van entrando en calor y, de este modo, su rendimiento y el peligro de lesiones decaen considerablemente.

Hacer stretching antes y después de tus entrenamientos debe convertirse, por ello, en un hábito imprescindible que te ofrecerá grandes resultados a corto y largo plazo. Vamos a explicarte por qué.

Flexibilidad antes del gimnasio

Nadie pasa de cero a cien de una manera inmediata. Ni siquiera el mejor atleta del mundo. Los estiramientos tienen la función de preparar y calentar los grupos musculares, los tendones y los cartílagos antes de ejercitarlos en cada actividad física específica.

Su finalidad es clara: minimizar la tensión generada con el movimiento, potenciar la flexibilidad, calentar los músculos de cara a la activación posterior y situar el cuerpo en una mejor condición para llevar a cabo el entrenamiento previsto.

Ningún entrenador personal o experto en la materia se salta esta fase. Nunca hemos visto a los deportistas profesionales, del deporte que sea, empezar a competir sin haber realizado antes un calentamiento adecuado. De hecho, la intensidad con la que se empieza un partido de fútbol, por ejemplo, depende en gran medida del precalentamiento realizado. Ha de ser óptimo para templar los músculos y el resto de los elementos corporales, pero sin llegar a fatigarlos ni sobrecargarlos en exceso.

Una pauta clara

Siempre debes hacerlo: acostúmbrate a calentar tus músculos antes de comenzar tu entrenamiento. En líneas generales, cinco o diez minutos pueden resultar suficientes para garantizar tu objetivo. Es importante, eso sí, contar con el asesoramiento de un especialista que sea capaz de diseñarte las sesiones de stretching más indicadas para el ejercicio físico que vas a realizar.

El objetivo de estos estiramientos previos no es otro que predisponer tu cuerpo hacia el trabajo físico que vas a iniciar. Por ello, en ningún caso han de ser estiramientos largos o intensos, sino todo lo contrario. El propósito es calentar el músculo gradualmente, despertarlo mediante activaciones cortas y proporcionadas a la situación deportiva que estás a punto de realizar en tu gym o donde sea.

Flexibilidad después del gimnasio

Pero la necesidad de estirar no finaliza una vez que has comenzado a entrenarte. Al acabar, es igual de importante ayudar a tu organismo a regresar a su estado natural, el que tenía previamente a la práctica deportiva.

Tras entrenar, los músculos se encuentran contraídos, por lo que precisan ser sometidos a una serie de estiramientos más largos, prolongados, suaves, pausados y coordinados con una correcta respiración.

De este modo podrás cambiar la longitud del músculo y eso te permitirá descansar mejor. El músculo se recuperará mucho antes, estará limpio de toxinas y, en consecuencia, se encontrará antes en mejores condiciones para volver a sobrellevar cualquier tipo de esfuerzo deportivo.

¿Crees que es una casualidad esa sesión de recuperación y masaje que los deportistas de élite, incluidos los futbolistas, llevan a cabo al día siguiente de la competición? En absoluto. Todo forma parte de un plan reflexionado y concienzudo.


La importancia de la fascia

Para conseguir esa relajación muscular posterior al deporte que necesitamos solemos estirar la fascia. Se trata de un tejido muy resistente que da estructura a cada músculo, lo recubre y lo protege. Es preciso, como ya hemos dicho, realizar un trabajo concienzudo durante quince o veinte minutos, actuando de manera suave, lenta y prolongada.

Consecuencias de no estirar

Las lesiones suelen ser impredecibles y forman parte de la realidad del deportista. Son un riesgo real, no siempre evitable. Pero, en multitud de ocasiones, son la consecuencia lógica de una ausencia continuada de calentamientos y estiramientos.

Estirar implica mejorar la recuperación entre cada actividad deportiva. Y, lo que es aún más importante si cabe, no estirar o hacerlo mal generará más pronto que tarde una patología asegurada. A partir de cierta edad, que depende de la fisonomía de cada persona y de las circunstancias, las lesiones musculares se sucederán hasta convertirse en un auténtico infierno que, en el peor de los casos, puede obligarte a dejar la actividad deportiva para siempre.

Así que no lo dudes: estira antes y después de cada ejercitación. Dos o tres sesiones de stretching semanales potenciarán la extensión de tu musculatura, la flexibilidad y la tensión muscular. Otras actividades complementarias o alternativas son el pilates, el yoga, el body mind y el yoguilates, las cuales también te ayudarán a tonificar tu musculatura y a mejorar tu tono físico, mental y emocional. ¡Anímate a abrazar una vida absolutamente activa y saludable!

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