Consejos prácticos para evitar accidentes en el gimnasio

Consejos prácticos para evitar accidentes en el gimnasio

La inmensa mayoría de los gimnasios profesionales españoles cuentan con unas notables medidas de seguridad. De hecho, la normativa española es exigente y garantista a este respecto. Ahora bien, ¿conoces algún ámbito de la vida humana en el que exista el riesgo cero? Ciertamente, no es posible.

Tu gimnasio, cualquier gimnasio, es un lugar plagado de máquinas, pesas, espejos, utensilios móviles -a veces fuera de su sitio- y personas activas. Ese flujo de objetos e individuos, en buena lógica, puede generar algunas incidencias que, si actúas con sentido común, conseguirás evitar fácilmente.

Consideraciones previas sobre los accidentes en el gimnasio

La importancia de la sensatez

El sentido común es el menos común de los sentidos, es cierto, pero ni tú ni yo deberíamos echarlo en falta nunca. Si aplicas la lógica y la prudencia en tu centro deportivo, el riesgo de accidentes se reduce considerable.

Por ejemplo, ¿tu gimnasio es un centro desordenado, con máquinas obsoletas y en mal estado, instructores que no cumplen su labor y gran concentración de elementos fuera de su sitio? Sé sensato: cámbiate a otro.

En caso de duda, cambia de gimnasio

Un gimnasio es un lugar para ganar salud, no para perderla. Del mismo modo, asegúrate de acudir a un lugar bien ventilado, cuidado, seguro y limpio. Comprueba la profesionalidad y la voluntad de ayudarte de sus empleados, lo cual es fundamental para que uses correctamente las máquinas y no te excedas en los pesos y rutinas. Y chequea que las pesas se encuentren en perfecto estado, las poleas lubricadas, los cables impecables y las cintas funcionando correctamente.

La oferta de centros deportivos es tan grande y excelente que no tendrás ningún problema en encontrar un magnífico gimnasio 100 % seguro.

Cómo evitar accidentes en el gym

Cuando nos ejercitamos en un gimnasio en perfectas condiciones, el principal desencadenante de posibles accidentes… somos nosotros mismos. Por eso, a continuación, te enumeramos una serie de consideraciones y buenas prácticas que debes tener en cuenta para primar la prevención.


Calienta antes de entrenar

Tienes tanta motivación por el deporte que llegas, te pones a tope… ¡y zas! Lesión al canto. Si quieres evitarlo, calienta alrededor de media hora antes de ejercitarte. Los desgarros y las roturas musculares son mucho más frecuentes de lo que parece. Y resultan dolorosas… e incapacitantes, al menos para el ejercicio físico.

Progresa gradualmente

La mayoría de las lesiones musculares que se producen en el gimnasio son consecuencia de cambios bruscos en los pesos levantados. La sobrecarga del músculo, y la falta de tiempo para recuperarte, provocan el desastre.

Evita el sobreentrenamiento

El deporte nos motiva y, conforme vamos cumpliendo retos y objetivos, nos motivamos más y más. Pero, recuerda, debes ser sensato: si alargas las rutinas o incorporas ejercicios de alto impacto de manera descontrolada, o simplemente exagerada, conlleva un claro peligro.

Infórmate y busca un buen asesoramiento

Nadie nace aprendido. Pero los especialistas y los profesionales sí conocen las claves que te pueden ayudar a hacer las cosas bien y rendir más. Internet es una fuente documental excelente, siempre y cuando sepamos discriminar sus contenidos. Ahora bien, el elemento humano siempre es el factor más positivo. Si tu gimnasio pone a tu disposición un gran equipo de monitores, aprovéchalo: pregúntales y déjate asesorar por ellos. Vence tu timidez: ¿es tuprimer día en el gimnasio? Razón de más para preguntar al instructor. El saber no ocupa lugar… y previene las lesiones.

Estira después de tu ejercitación

Tan importante como calentar antes de empezar es estirar al acabar. Es el momento en el que las articulaciones y las extremidades se encuentran calientes, y el corazón agitado. Ir suavizando la actividad física paulatinamente es esencial para la recuperación y la puesta a punto.

Bebe mucho

Entrenar nos hace perder muchos líquidos, especialmente cuando hace calor o soportamos esfuerzos muy intensos. Resulta fundamental, por ello, recuperarlos bebiendo agua -sobre todo- o bebidas isotónicas.

Escucha a tu organismo

Con frecuencia, las lesiones nos llegan con preaviso. Molestias, a veces poco perceptibles, o sensaciones extrañas son los indicios previos a un problema mayor. Cuando se tiene experiencia, resulta fácil percibir e interpretar esas señales de alarma e, inmediatamente, detener tu actividad y ponerte en manos de un experto. Pero, cuando no es así, seguimos entrenando y multiplicamos las posibilidades de caer lesionados. Ignorar el dolor, o silenciar los síntomas, no significa solucionar el problema. Lo normal es que, de este modo, acabes agravándolo.

Comprueba los equipos

No des nada por sentado, sé previsor. Antes de empezar, comprueba el correcto estado del material que vas a emplear.¿Ambos lados de la barra tienen el mismo peso? ¿Están correctamente sujetos? Chequea las medidas de los asientos, la estabilidad de los bancos, el buen estado de las máquinas y todo lo preciso.

De este modo, siendo prudente, solo lo inevitable puede convertirse en accidente. Y, te lo aseguramos, el índice de estos factores es ciertamente mínimo en los gimnasios. ¡Anímate a abrazar una nueva vida sana con la mayor seguridad!

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