Rehabilita y mejora tus articulaciones en la piscina

Rehabilita y mejora tus articulaciones en la piscina

No es ningún secreto que, según vamos cumpliendo años, el cuerpo comienza a causarnos más molestias y a necesitar más cuidados. Especialmente, las articulaciones. Por eso, muchas personas optan por comenzar a hacer ejercicio y acudir al gimnasio, pues de esta manera consiguen mejorar la salud (tanto física como, en muchas ocasiones, mental) y posponer el comienzo de esas incómodas molestias o dolores.

Pero el ejercicio no siempre es positivo si tienes problemas articulares, pues puede suceder que debido al peso corporal o al tipo de movimientos que realices lo que consigas sea más desgaste en las propias articulaciones y, consecuentemente, más dolor.

Entonces, ¿qué opciones tienes además del ejercicio tradicional? La respuesta te va a gustar: los ejercicios en el agua.

La piscina como lugar para recuperar tus articulaciones

Cuando hablamos de los ejercicios en el agua no nos referimos a deportes en la playa. Ni siquiera hablamos necesariamente del aquagym. Hacemos referencia a algunos ejercicios que pueden realizarse en la piscina, los cuales favorecen la rehabilitación por varios motivos. A continuación te mostramos los más importantes.

1. Disminución de la gravedad

El hecho de sumergirte en el agua de la piscina hace que tu peso corporal disminuya enormemente. Gracias a ello, podrás realizar tus ejercicios de manera mucho más sencilla, además de que evitarás que se produzca el desgaste de tus articulaciones al realizar el movimiento.

Esto, que va a ayudarte con tus problemas articulares, también es muy útil en el caso de alteraciones musculares o neurológicas e incluso de episodios de estrés.

2. Resistencia al movimiento

Hemos hablado de que la piscina facilita los movimientos, pero también es necesario mencionar que con el agua puedes conseguir el efecto contrario. Puedes aprovechar su resistencia para fortalecer tus músculos de manera realmente efectiva. Solo has de tener claro qué tipos de ejercicios te vienen mejor para tu patología o dolencia concreta.

3. Relajación muscular

La flotación y la temperatura del agua consiguen que los músculos se relajen, por lo que los ejercicios en piscina son idóneos para ti si sufres contracturas o no puedes realizar los movimientos correctamente por tener demasiada tensión. 

Es cierto que no todos los centros deportivos cuentan con una piscina para poder llevar a cabo estos ejercicios, pero es un elemento fundamental para ayudarte a mejorar tus problemas articulares, por lo que debes tenerlo en cuenta.



Ejercicios para mejorar tus articulaciones en la piscina

Ya sabes las ventajas que puede aportarte la rehabilitación en la piscina, pero ¿cuáles son los ejercicios que puedes realizar o los que mejor encajan con tu dolencia? Recuerda que nadie mejor que tu médico o tu fisioterapeuta puede ayudarte en esto. Aun así, aquí te dejamos algunos ejercicios sencillos que probablemente puedas realizar.

Para las extremidades superiores


Para este tipo de ejercicios es fundamental que el agua cubra los brazos, por lo que la piscina debe tener una profundidad en la que el agua te llegue, preferiblemente, hasta el cuello. Si es menos profunda es posible que necesites sentarte para que te cubra por completo.

Codo: la flexoextensión y la pronosupinación son dos buenos ejercicios para esta articulación. La pronosupinación se consigue, simplemente, con los brazos extendidos a lo largo del cuerpo y haciendo que las palmas de las manos pasen de mirar hacia delante (supinación de antebrazo) a mirar hacia atrás (pronación). Es un buen ejercicio para algunos problemas de codo y muñeca. Por su parte, para la flexoextensión deberás partir de la misma posición y elevar las manos como si buscases tocar tus hombros con ellas.

Hombro: para realizar la flexoextensión de esta articulación deberás partir de la posición anterior, elevar los brazos con los codos extendidos hasta llegar a tocar la superficie del agua (que recuerda, debe llegarte a la altura del cuello) y posteriormente bajarlos.

Para las extremidades inferiores

Caminar, correr o hacer bicicleta no son ejercicios que puedan realizarse únicamente fuera del agua. A continuación te mostramos cómo llevarlos a cabo en la piscina.

Caminar: este ejercicio puede llevarse a cabo en una piscina relativamente poco profunda en la que el agua te llegue a la altura del pecho, por ejemplo, para eliminar la gravedad y reducir el peso que soportan tus articulaciones. Por otro lado, puedes realizar esto mismo en una piscina mucho más profunda en la que no llegues a tocar el suelo, utilizando un churro entre las piernas o bajo los brazos. En este caso, simplemente simularás los pasos, pues no apoyarás los pies y las articulaciones soportarán aún menos peso que en el caso anterior.

Correr: es similar a caminar con el agua a la altura del pecho pero con más intensidad. Las articulaciones sufrirán algo más que al caminar, pero no tanto como al hacerlo fuera del agua.

Bicicleta: existen centros que disponen de bicicletas estáticas acuáticas que te facilitarán el ejercicio con un menor esfuerzo articular que con las tradicionales.

En definitiva, si tienes problemas articulares la piscina es un lugar excelente para entrenar. ¡Manténte sano y en forma gracias al ejercicio!

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