¿Qué beneficios te aporta incrementar el ritmo cardíaco?

¿Qué beneficios te aporta incrementar el ritmo cardíaco?

Según los objetivos a los que quieras llegar mediante tu entrenamiento, ya sea que estén relacionados con la mejoría de tu estado de salud o con el incremento de tu competitividad en el plano deportivo, aumentar la intensidad de tus ejercicios va a resultar muy útil. 

A continuación, te contamos por qué se trata de un tipo de entrenamiento tan relevante para conseguir los resultados que te hemos adelantado. Toma nota. 

Una clase de ejercicio muy cómoda y saludable

En primer lugar, has de tener claro que los ejercicios que sirven para aumentar el ritmo cardíaco no son los más complicados. De hecho, son los típicos que vas a poder hacer prácticamente sin necesitar ningún aparato sofisticado. 

Resultan muy agradecidos por el hecho de que se adaptan perfectamente al perfil de cada una de las personas que opte por este método de mejora de su fondo físico. Por lo tanto, no existe un ritmo concreto que hayan de seguir quienes se decanten por estas dinámicas. 

No en vano, hasta una persona que padezca sobrepeso puede elegir este tipo de entrenamiento. De hecho, si mantiene la constancia, acabará notando los beneficios pertinentes. Se dará cuenta de que aguantará mejor, según sus niveles de esfuerzo, que en los ejercicios que antes le costaban más. 

¿Qué sesiones de entrenamiento sirven para optimizar el ritmo cardíaco?


A grandes rasgos, en este aspecto te van a interesar los ejercicios aeróbicos. Estos ejercicios tratan de incrementar el oxígeno que llega a la sangre. Es necesario para que esta se bombee de una manera que permita llegar a los músculos correctamente y favorezca sus movimientos funcionales. 

Se trata, por tanto, de ejercicios que se realizan de un modo sostenido en el tiempo. Son dinámicas que, más que esfuerzos bruscos, requieren mantener un nivel de esfuerzo relativamente constante. Al contrario que en los ejercicios anaeróbicos, valen para incrementar la resistencia a largo plazo. Las cargas de trabajo anaeróbicas, por su parte, buscan tonificar los músculos con una gran rapidez. Por consiguiente, se basan en ejercicios explosivos. Ejercicios que implican, por ejemplo, mover pesos significativos. Y, además, hacerlo a un ritmo fuerte. Sin ir más lejos, con repeticiones seguidas y muy poco tiempo de descanso entre ellas. Propician un crecimiento del músculo que no se da a la misma velocidad mediante el entrenamiento aeróbico.

Hay dos ejemplos de ejercicios aeróbicos que, además, están muy de moda. Por una parte, el running. Por otro lado, el ciclismo en ruta. Sin embargo, todo aquel entrenamiento de resistencia que conlleve la posibilidad de ir aumentando gradualmente el ritmo cardíaco puede ser incluido entre las dinámicas aeróbicas. El fitness y la natación también son supuestos válidos. 

Y ¿recuerdas ese entrenamiento matinal que popularizó un antiguo presidente de nuestro país y que consistía en andar rápidamente? Sin duda, también se trata de un ejercicio basado en la constancia y que permite aumentar progresivamente el ritmo del corazón. Podemos considerarlo, de hecho, una propuesta interesante, como en su caso, para los adultos mayores que quieren mantenerse en forma. O incluso también lo sería para las personas con unos kilos de más que quieren ir mejorando su estado de salud de una forma sostenible.

¿Cómo puedes comprobar si estás subiendo tu ritmo cardíaco?

En este sentido, te tienes que fijar en un indicador específico. Nos referimos a las pulsaciones por minuto. Se trata de las veces que puede llegar a latir tu corazón en el intervalo de un minuto. 

Si, por ejemplo, subes una escalera o haces una pequeña carrera para llegar a tiempo a coger el metro y te sientes excesivamente fatigado, se deberá a que has alcanzado tu máximo ritmo cardíaco realizando un esfuerzo que no te tendría que haber llevado al límite máximo de tu rendimiento. La solución a este problema estribará en mejorar tu resistencia ante estos esfuerzos mediante ejercicios que aumenten paulatinamente en intensidad y te lleven a aguantar con una mayor potencia física estos arreones puntuales. 

Los expertos en la medición del ritmo cardíaco aconsejan realizar su cálculo restando la edad del interesado a 220. Por otro lado, recomiendan que los principiantes lleven a cabo dinámicas de entrenamiento que les permitan alcanzar la mitad de él durante sus ejercicios. Cuando se haya llegado a este nivel, es el momento de aumentar la intensidad de estas sesiones y hacerlo oscilar entre el 70 y 85 %. 

Has de tener en cuenta que, si tu ritmo cardíaco aumenta de forma poco natural (en estados de descanso o realizando ejercicios suaves), será necesario que tu cardiólogo revise si padeces algún problema del corazón. En todo caso, aunque existen alternativas más rudimentarias de medir tu pulso, te vendrá bien contar en tus entrenamiento con alguno de esos wearables que miden el ritmo del corazón en tiempo real. Asimismo, te conviene alternar los ejercicios aeróbicos con los anaeróbicos, que potencian tu fuerza muscular. 

En definitiva, incrementa progresivamente tu ritmo cardíaco y mejorarán tu salud y tus resultados deportivos. ¡Anímate!

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *