Lo que te recomendamos no hacer antes de ir al gimnasio

Lo que te recomendamos no hacer antes de ir al gimnasio

Apuntarte al gimnasio es una de las mejores decisiones que puedes tomar para incorporar a tu día a día una vida sana. La práctica deportiva te hará sentirte mejor y se convertirá en un factor motivacional para comer de un modo más saludable, evitar los excesos y dejar de desfasar en ciertos momentos.

Como sabes, ir al gym implica disciplina, voluntad y perseverancia. No siempre te apetecerá, pero si tienes claro tu objetivo y estás motivado, la práctica deportiva te hará mejorar tu estado físico más pronto que tarde.

Ahora bien, hay algunas cosas que debes evitar hacer antes de ir al centro deportivo. Te las contamos ahora.

Preparándote para ir al gimnasio

Vestuario adecuado

¿Crees que podrás hacer abdominales en vaqueros o bici estática en chancletas? Está claro que no, pero a veces te puedes encontrar a compañeros, vestidos de esta guisa, en tu mismo centro deportivo. Evita los tejanos, las chanclas, las gorras y, en general, todas esas prendas y accesorios que no han sido concebidos para hacer deporte. En realidad, solo necesitas unas zapatillas y ropa deportiva. ¿Parece sencillo, no?

Higiene correcta

Cualquiera que convive con el desaseo, no debería poder entrar a un gimnasio. Que sí, que lo normal es que sudemos y eso es inevitable. Pero, por eso mismo, debemos ir limpísimos y evitar las emisiones desagradables. Si, por lo que sea, has tenido un mal día de trabajo y te has estresado y transpirado más de la cuenta, date tu ducha antes y después de hacer deporte.

Un buen paseo

Si el centro deportivo se encuentra a una distancia razonable de tu casa, ¿en serio vas a ir conduciendo en vez de aprovechar para caminar esa media hora y hacer ese ejercicio aeróbico buenísimo? No parece demasiado coherente, ¿no crees? La vida activa, como el movimiento, se demuestra andando. Otra buena opción es la bici. ¡Y así te evitas la sesión de bicicleta estática!

Suficiente antelación

Vamos a hacer deporte para relajarnos, disfrutar y estar mejor. Llegar con puntualidad aporta, precisamente, relax y bienestar. Si nos desquiciamos porque llegamos con retraso a la clase a la que estamos apuntados, ¿qué forma de calmarnos es esta? Angustiarnos por no llegar a tiempo a relajarnos es angustiarnos dos veces. Menuda paradoja, menos mal que podemos evitarlo.

Buen rollo

Si no has sido capaz de deshacerte del mal rollo en todo el día, ¡déjatelo al menos en el vestuario del gimnasio, bien guardado en tu taquilla! Estar a gusto es imprescindible para mejorar el rendimiento físico. Puedes ayudarte de una playlist de canciones que te animan… y escucharla, ya, en el trayecto hacia el centro deportivo.

Lo que tienes que evitar si vas al gym

Consideración aparte merecen las cosas que debemos evitar, en todo caso, si vamos a hacer deporte. No aportan nada bueno, sino todo lo contrario: te descentran, te atrofian y te impiden sacar el máximo partido a tu actividad física.

Comer más y peor

Un cocido, unos callos, un roscón de nata o una caja de berlinas de chocolate te harán sentirte hinchado y te impedirán centrarte en la ejercitación física. Rendirás menos, te cansarás más y sufrirás en el gym si te los has comido antes de tu ejercitación.

Esto no significa que debamos ir a hacer deporte con hambre: necesitamos una fuente de energía apropiada. La pasta es ideal para tomar antes de hacer deporte, porque nos aporta muchísima energía y se digiere fácilmente.

Beber lo que no ayuda

Nada de bebidas relajantes, como la manzanilla u otras infusiones, antes de hacer deporte. Necesitas activarte, soltar energía, no adormilarla.

Además, los refrescos azucarados y las bebidas alcohólicas también deben desaparecer de tu rutina si vas a hacer deporte. ¿Te imaginas haciendo abdominales con la tripa llena de gas y azúcar por el litro de cola que te has clavado? Deja que te guíe el sentido común y acertarás seguro.

Tener sed

Para rendir en el deporte, debes estar bien hidratado. No hacerlo, además, conlleva un mayor riesgo de lesionarte. Lo ideal es beber agua y, si es posible, poco a poco: no te bebas la botella entera antes de salir de casa, llévatela y tómala sorbo a sorbo por el camino.

Dormir una larga siesta

Si tu sueño de tarde dura más de media hora, te resultará difícil reactivarte y llegarás al gimnasio aturdido, agotado y mucho menos activado de lo normal. Ponte el despertador para administrar el tiempo de siesta adecuado.

Empezar sin calentar

Empieza progresivamente. Con un calentamiento sencillo es suficiente, pero no debes saltártelo. El riesgo de lesión que corres es enorme y, aún con todo, tu rendimiento se verá más que mermado.

¿Lo tienes claro? Ten en cuenta estos aspectos y aprovecha tus sesiones de gimnasio mucho más, pues estarás más contento y te encontrarás antes en mejor estado de forma. No es tan difícil, solo tienes que habituarte.

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