Yoga en la playa: una gran idea

Yoga en la playa: una gran idea

Existen ejercicios muy saludables que puedes practicar tanto en el gimnasio como fuera de él. Uno de ellos es el yoga. Disfrutar de él dentro de un recinto tiene una serie de ventajas, como su confort, pero plantearte hacer sus posturas outdoor también tiene otras.

En todo caso unas y otras no son incompatibles, por lo que puedes aprovechar, según te venga bien en cada momento, los beneficios del yoga en instalaciones diseñadas para esta disciplina y también en exteriores. Cuando llega el calor, es un buen momento para decidirse a hacer yoga fuera de los gimnasios. 

Una de las alternativas, en este sentido, más apreciadas es la playa. Así que a continuación te explicamos qué ventajas tiene practicar yoga en este lugar. Sigue leyendo. 

No es como el fitness, pero también te pone en forma

El yoga no tiene el ritmo del fitness, pero eso no significa que no vaya a contribuir a ejercitar tus músculos. Se trata de una disciplina ancestral de origen oriental. En el marco de sus culturas milenarias nació una forma de contemplación y meditación que combinaba la relajación de la mente con la realización de posturas concretas que favorecían la relajación. 

Nos encontramos, por tanto, ante un tipo de ejercicio muy útil tanto para el cuerpo como para la mente. Todos los que se realizan en los gimnasios acaban sirviendo también para limpiar la mente, pero en el yoga la concentración tiene una importancia superior. 

Se alcanza, además, mediante unas posturas que no solemos llevar a cabo durante nuestro día a día. Adoptándolas somos capaces de evadirnos del estrés que acumulamos durante la semana. Estaremos solos, nosotros, con nuestro cuerpo y nuestra mente. La clave consiste en alcanzar un equilibrio perfecto entre estos dos conceptos tan interconectados y que a veces no logramos por culpa de las tensiones que nos ocasionan nuestros problemas habituales. 

El yoga, por consiguiente, es una terapia muy útil para mejorar tanto el estado mental como el físico de una persona. Desde la antigüedad oriental ha llegado a nuestros días y es muy seguida en nuestras sociedades. 

La playa es un buen lugar para hacer deporte

Por otro lado, ya habíamos adelantado que el yoga en exteriores es una buena idea sobre todo cuando llega el buen tiempo. Ten en cuenta que hacer esta actividad en un entorno natural siempre va a servir para potenciar la espiritualidad que se busca. 

La relajación puede conseguirse de una forma más pura gracias al sonido cadencioso de las olas del mar. El aire y la arena también son elementos a valorar, puesto que te van a permitir una especie de fusión con la naturaleza, que va a resultar muy útil para lograr una concentración máxima. 

Entre las ventajas más relevantes, destacamos que recibir de pleno la luz solar va a ser fundamental para que tu cuerpo produzca vitamina D, que es el micronutriente clave para la calcificación que endurecerá tus huesos. Vale la pena que elijas las primeras horas de la mañana o últimas de la tarde para estas sesiones. Además de los momentos mágicos que suponen las salidas y puestas del sol, evitarás la incidencia de los rayos ultravioletas cuando más peligrosa es, a lo largo de las horas centrales del día.

Otro indudable beneficio para la salud será el de limpiar tus pulmones mediante las respiraciones profundas mediante las que aspirarás el aire fresco proveniente del mar. Recuerda, además, que el control de la respiración es una de las bases de la higiene postural que se persigue con los ejercicios del yoga.

Por otra parte, la arena puede que no sea tan cómoda como el tartán de los gimnasios, pero te aporta una pequeña complejidad natural para realizar tus asanas de pie que debes interpretar en positivo, puesto que formará parte del equilibrio con el entorno que estás buscando. Deja, por tanto, tu esterilla en casa y atrévete con las posturas sobre la arena. 

Al fin y al cabo, esta arena amontonada naturalmente supone un suelo muy blandito, lo cual te dará confianza a la hora de llevar a cabo ciertas figuras, como las aéreas del acroyoga o las que implican poner tu cabeza boca abajo. Este firme tan mullido contribuirá a disipar tu miedo a las caídas. Búscalo en las zonas más alejadas del agua. Hacer equilibrios sobre la arena valdrá para reforzar ciertos grupos musculares con una mayor presión, como si estuvieras practicando algún deporte todavía más exigente. 

El entorno playero viene bien para entrenar las posturas del yoga

Finalmente, resulta interesante repasar algunas asanas del yoga que vas a poder entrenar en la playa en condiciones óptimas.

– El triángulo. Preparará tus hombros antes de atreverte con unos largos en el mar.

– El árbol. Es bastante fácil de hacer, pero va a poner a prueba tu equilibrio en una superficie irregular, ya que un pie va a quedar suspendido en el aire.

– El pez. Idónea para corregir el cuello y los hombros adelantados.

– El arco. Es imprescindible a la hora de mejorar la movilidad de los hombros. 

– El bailarín. Prueba cómo la arena te dificulta mantener el equilibrio y disfruta haciéndola con los pies descalzos. 

– Equilibrio sobre la cabeza. Aprovecha las condiciones del suelo para realizarla con éxito y apoya tus antebrazos y codos sobre él para elevarte. 

En definitiva, hacer yoga en el gimnasio o la playa revitalizará tu cuerpo y tu mente. ¡Combínalo con una alimentación saludable!

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