Patinar para tonificar tus piernas

Patinar para tonificar tus piernas

El gimnasio es, sin duda, uno de los establecimientos que primero nos vienen a la mente cuando hablamos de tener un estilo de vida saludable y de hacer algo de deporte para mantener o lograr un cuerpo diez. Pero lo cierto es que, además del fitness, también hay otras formas de entrenar al aire libre que son muy divertidas y que están en auge. En este caso queremos hablarte de patinar.

Entrenar con patines para conseguir glúteos y piernas de cine

El patinaje no solo es un deporte que en los últimos tiempos ha experimentado un auge considerable, sino que muchas personas, además de para ponerse en forma, lo utilizan como medio de transporte sostenible.

No cabe duda que cuando patinamos fortalecemos y tonificamos el tren inferior. Los glúteos y los cuádriceps son los principales protagonistas para tener el impulso necesario y realizar el movimiento sobre los patines. Aunque no hay que olvidar que los músculos del core y la coordinación del tren superior son muy importantes para que la actividad se desarrolle con éxito.

El movimiento básico del patinaje hace que tanto los aductores como los abductores trabajen constantemente al realizar empujes oblicuos con ambas piernas. Los isquiotibiales y los femorales colaboran para impulsar el cuerpo y su amplitud de movimiento depende en gran medida del estado de nuestro psoas ilíaco. Es decir, si está acortado, debemos trabajar para elongarlo realizando estiramientos antes y tras el ejercicio.

Otros de los músculos importantes son los abdominales. Su función es estabilizadora y eso nos permitirá mantenernos en equilibrio. Para avanzar sin caernos necesitamos cambiar el peso del cuerpo de uno a otro lado con movimientos fluidos y cíclicos, movimiento para el que resultan fundamentales los oblicuos y el transverso.

La postura que se adopta al patinar puede sobrecargarnos la zona lumbar, por eso hay que recordar siempre estirar tras la actividad.

Una de las mayores ventajas de este deporte frente a otros que también se pueden practicar al aire libre es que el impacto contra el suelo es menor que, por ejemplo, cuando hacemos running. Esto quiere decir que tanto nuestra columna como nuestras articulaciones sufren menos. Las personas que tengan algún tipo de lesión en las rodillas y quieran disfrutar del aire fresco en sus entrenamientos, tienen en el patinaje una gran alternativa.

Consejos para empezar a patinar correctamente

En primer lugar, debes tener claro que las caídas forman parte de este deporte, por lo que contar con un equipo de seguridad como rodilleras, casco o protector para los codos se antoja esencial.

En segundo lugar, debemos saber si nos conviene más patinar en cuatro ruedas o en línea. ¿Con cuáles tenemos mayor destreza para maniobrar mejor? Los patines en línea, pese a que parezcan más difíciles, son mucho más cómodos. Por otro lado, los patines clásicos de cuatro ruedas requieren de mayor esfuerzo para realizar los movimientos, lo que implica un mayor consumo calórico.

Una vez que la seguridad no es un obstáculo y que nos hemos puesto los patines, antes de comenzar a patinar hay que dedicar unos quince minutos a calentar.

Para tener una buena rutina y conseguir un cuerpo esbelto, al menos hay que patinar tres veces en semana. Entre esos días se puede hacer un entrenamiento diferente que no tenga que ver con el patinaje como, por ejemplo, las sentadillas.

Para iniciarnos en esta actividad, lo mejor es hacerlo en grupo y con personas que tengan experiencia. Para hacerlo por nuestra cuenta hemos de comenzar con un calentamiento de quince minutos y, posteriormente, podemos realizar deslizamientos entre conos durante veinte minutos. A continuación, podemos comenzar a patinar con sesiones de 45 minutos. Según avancemos, podremos hacer sesiones de una hora o una hora y media.

¿Por qué iniciarse en este deporte?

Cuando patinamos, activamos la circulación de las piernas y tonificamos tanto los glúteos como los muslos, además de favorecer la estabilidad y la coordinación. Es decir, el patinaje es un ejercicio perfecto para aquellos que quieren comenzar a practicar fitness y para los que persiguen retos nuevos.

Será adecuado para ti si buscas alguno de los siguientes objetivos:

Moldear la cintura

Con esta disciplina se obtienen resultados de una forma más sencilla que si salimos a correr y, además, el impacto en las articulaciones es mucho menor. Asimismo, se tonifican abdominales y glúteos.

Control de peso

El patinaje es un gran aliado para quemar calorías. Patinando a un ritmo estable y moderado durante media hora podemos quemar hasta 285 calorías. Si variamos el ritmo y patinamos medida hora con intervalos de un minuto a gran velocidad podremos quemar en torno a 450 calorías y, en una sesión de una hora, se pueden llegar a quemar hasta 700.

Fondo físico

El patinaje refuerza la resistencia al esfuerzo de los músculos, incluidos los brazos, espalda, hombros y pulmones. Con tres sesiones de media hora por semana conseguiremos un buen fondo físico. Se aumenta el funcionamiento del metabolismo, se flexibilizan las articulaciones, se incrementa la capacidad aeróbica y respiratoria, se tonifican glúteos y piernas y se estimula el desarrollo neuropulmonar.

Coordinación y equilibrio

Patinar es un gran desafío para nuestro equilibrio. Con esta actividad podemos aprender a coordinar y controlar nuestro cuerpo. Recuerda que las caídas son inevitables, sobre todo al principio, así que hay que llevar siempre el equipo de seguridad para protegerte de los golpes, practicar en una zona habilitada para ello y aprender a levantarnos con seguridad.

En definitiva, combinar las clases dirigidas en el gimnasio con el patinaje dará como resultado un cuerpo tonificado de forma amena y sencilla. Iníciate en esta disciplina y pregunta en tu centro deportivo con qué actividad puedes combinarla.

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