Los errores típicos a la hora de entrenar

Los errores típicos a la hora de entrenar

Acudir al gimnasio y seguir unas ciertas pautas de ejercicios han de ser condiciones suficientes para que sus usuarios consigan el cuerpo con el que sueñan. A grandes rasgos, una figura que complemente un físico definido con la corpulencia que demuestran los músculos.

Sin embargo, se dan muy a menudo casos en los que, pese a los esfuerzos de tiempo, dinero y ganas invertidos, no se logran esos resultados. Es entonces el momento de plantearse si se están haciendo las cosas mal. Tanto antes y después como durante los entrenamientos.

A continuación, te ponemos sobre la pista de algunos de los errores que, sin duda, reducen la efectividad a la hora de entrenar. Sigue leyendo.

Comer adecuadamente es clave para hacer deporte en condiciones óptimas

En primer lugar, recuerda que has de adaptar tu alimentación a los objetivos que pretendas alcanzar mediante tus entrenamientos. En este sentido, el asesoramiento de un experto en nutrición deportiva te vendrá muy bien. Pero, a grandes rasgos, recuerda que la proteína es el principal ingrediente que necesita tu musculatura para crecer. Asimismo, una dieta rica en carbohidratos te conviene para contar con la energía necesaria a la hora de hacer deporte. Puedes obtenerlos, sin ir más lejos, a través de las frutas y la avena.

Ten en cuenta que, si, por ejemplo, afrontas tus sesiones de entrenamiento con el estómago vacío, además de grasa, perderás masa muscular. Se trata, de hecho, de uno de los inconvenientes que padecen quienes combinan una alimentación escasa con la realización de ejercicios de cardio.

No olvides, por otro lado, incluir en tu dieta el consumo de fibra (al menos entre 25 y 30 gramos al día), que mejorará la fluidez de tus intestinos, lo que te hará sentir más ligero cuando entrenes. La hidratación también será una premisa básica, puesto que nuestro cuerpo está compuesto en un 75 % aproximadamente de agua. Tómala antes, durante y después de tus entrenamientos y no postergues su consumo hasta que te entre la sed, dado que la orden de experimentar esa sensación llega al cerebro después de que exista esa necesidad.

Por otra parte, si vas a reforzar tu musculatura durante los entrenamientos, requerirás consumir una alta cantidad de calorías. Eso sí, si te pasas con las dosis, también podría costarte adelgazar mediante los ejercicios cardiovasculares. En resumidas cuentas, has de estar siempre preparado para cambiar tu dieta. Es posible que estés comiendo alimentos de baja calidad, como los que llevan grasas trans, lo que dificultará la consecución de tus fines de preparación física.

Prepara tus dinámicas antes de entrenar

Has de valorar que tu cuerpo se acostumbra con una gran rapidez a los niveles de ejercicio a los que le sometas. Por eso vale la pena que, cuando pasen unas cuantas semanas, seas capaz de modificar estos hábitos para lograr nuevos retos.

Si aún eres un principiante en el mundo del fitness, no cambies demasiado el contenido de tus sesiones. Pero, si ya has habituado a tu cuerpo a ciertos niveles de entrenamiento, estarás en condiciones de plantearte nuevos ejercicios que te sirvan para movilizar todos los grupos musculares.

Es básico, por otro lado, realizar ejercicios de calentamiento durante los cinco minutos anteriores a tus sesiones de ejercicio. De esta manera permitirás que lleguen más sangre y oxígeno a los músculos y evitarás que surjan lesiones que te postren en la inactividad. Asimismo, vale la pena que realices ejercicios de estiramiento cuando hayas acabado de ejercitarte, dado que también valdrán para que el músculo se relaje y adopte unas condiciones cercanas a las habituales.

Haz fitness teniendo en cuenta estas recomendaciones

Por último, queremos hacer un llamamiento a todos los usuarios de los gimnasios que se dedican a hacer sus tablas de manera autodidacta. Posiblemente estén cometiendo algunos errores que les perjudican en sus planes de preparación física.

El primero de ellos es el relativo a centrarse en zonas del cuerpo concretas. Por ejemplo, en los abdominales, cuyos cuatro músculos pueden estar cubiertos de grasa. En estos casos no resultarán visibles. Con dos sesiones de ejercicios a la semana dedicados a esta zona puede bastar. Algo parecido sucede cuando, por mejorar la estética de los brazos, se olvida la de las piernas. Recuerda que las piernas, de hecho, cuentan con más músculos que los brazos.

Se pueden dar, cuando se reincide en estos errores, descompensaciones entre las distintas partes del cuerpo, algo que a medio plazo se va a notar más. Has de saber que, aunque busques efectos muy rápidos en alguna zona específica de tu cuerpo, los esfuerzos que hagas van a tener unos efectos cuya repercusión se repartirá entre diferentes áreas.

Te conviene, por otro lado, hacer pesas antes de ponerte con los ejercicios cardiovasculares. Reserva tu glucógeno para estos ejercicios anaeróbicos, ya que lo vas a necesitar. Y, una vez más o menos agotadas sus reservas, es un buen momento para hacer cardio y optimizar cómo quemas las grasas.

Programa entrenamiento de fuerza tres veces cada semana y compón un circuito de máquinas con el que movilices todos los grupos musculares.

¿Qué hacemos después del entrenamiento?

Además de los estiramientos, no te vayas a la cama sin comer suficientemente. Eso sí, no te permitas homenajes de forma muy asidua. Con una a la semana ya habrías cumplido con su cuota. Dedica tiempo de calidad al descanso.

En definitiva, aplica estas recomendaciones y disfruta de tus actividades en el gimnasio consiguiendo buenos resultados. ¡Y no olvides salir a disfrutar de la naturaleza de vez en cuando!

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